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Este poema/canción dedicado al Gauchito Gil es de Julián Zini, de quien ya hablamos cuando publicamos su canción “Antonio Gil”
La Cruz Gil
Como quien sale hacia el norte
y tira al oeste y se va,
a un poco más de una legua
de Mercedes, allí está:
parece una llamarada
quemando el espinillar;
¡las velas queman abajo
las banderas al flamear!
Viejo cruce de caminos
juntito a un algarrobal;
cuentan que un 8 de enero,
después de un San Baltazar
de lo de Zía Maria,
la partida policial
lo sorprendió y lo detuvo
mientras se puso a sestear.
Aunque estaba acompañado
nada pudo y se entregó;
mataron a trabucazos
a los otros que eran dos,
y a él, pues tenía sentencia
por ganchillo y desertor,
lo colgaron de los pies
y un indio lo degolló.
Cuando volvió la partida
cumplida la comisión,
se comprobó su inocencia
y la gente se enteró
por los mismos matadores
de todo lo que pasó
y de la cruz de espinillo
que allí clavada quedó.
La cruz que tanto jaleo
vino a suscitar después
cuando el dueño del lugar
barrio con todo
allí fue que se quedo medio loco
y le empezó a suceder
una collera de cosas
que son para no creer.
Desde entonces los viajeros
le dejan algo al pasar:
plata, velas o cigarros,
que uno los puede ocupar
con tal que rece al llevarlos
por el difunto, nomás.
No vaya a cruzar de largo:
chaque, le puede ir mal;
si con rezar un Bendito,
no pierde, y ha de ganar.
Los promeseros le dejan
para pagarle un favor
en mástiles de tacuara
banderas de su color,
casi todas coloradas,
y agradeciéndole a Dios,
se destiñen en el viento,
bajo la lluvia y el sol.
Cruces de fierro forjado
también le suelen llevar,
y hay promesas que se pagan
con un baile en el lugar:
¡por eso,
por eso algunos domingos
de cordión y mbaracá,
resucita la Bailanta,
y es ese,
y es ese un milagro más!
Video:
Letra:
La fe se viste de rojo
el ocho de enero:
pañuelo, bandera, vinchas,
en todo el pueblo;
ofrendas para el Gauchito
de los milagros.
Toda la gente
le está rezando
y un acordeón
le está tocando
este cumbión.
Para el niño enfermo,
el desamparado;
para que el abuelo,
que queda olvidado;
por el que trabaja,
el desocupado;
por el que padece,
por el inundado.
Gauchito Gil,
escuchamé;
lo que te pido
concedemé.
Gauchito Gil,
te juro que
para agradecerte
yo volveré.
¡Para vos, Gauchito Gil!
¡Te pido salud, paz y trabajo ¡para toda mi gente!
Para el niño enfermo,
el desamparado;
para que el abuelo,
que queda olvidado;
por el que trabaja,
el desocupado;
por el que padece,
por el inundado.
Gauchito Gil,
escuchamé;
lo que te pido
concedemé.
Gauchito Gil,
te juro que
para agradecerte
yo volveré.
Una de las canciones más conocidas del Gauchito Gil es la que escribió Julián Zini.
Julián Zini, nació en 1939, es correntino, poeta, músico, autor y cura.
De su canción hay varias versiones por distintos interpretes, el tema y la letra que siguen son del propio autor.
Antonio Gil
Onda expresión correntina de nuestra fe popular
en la cruz de Antonio Gil el pueblo viene a rezar
y a su modo, clama al cielo por la justicia social
y por ese catecismo que no le supimos dar.
Como raíces al aire para el que busca allí están
la religión guaraní, la enseñanza misional
la tradición campesina mas el consumismo actual.
Nos queda la obligación de salvar nuestra verdad.
Como un promesero mas, que un domingo cualquiera,
lleva una cruz o bandera, quise cumplir yo también
y al expresarte tu fe mi corazón guitarrero
se hizo ruego pay ubrero tu nombre en mi chamame
De faja y poncho rojo, tenias en los ojos Cabuereí.
Por eso es que mirabas y enamorabas o castigabas,
Antonio Gil
Soldado correntino, seguías el camino, de San Martín.
Gente de Madariaga, de vincha y daga, cabeza paga por resistir..
Correntino ité, gente fiel de más,
Si te alzaste fue, por tu libertad.
Bravo cuimbaé, limpia sangre avá,
Moriste en tu ley, por la libertad
Un refusilo en la mano, paye doble en el mirar
Antonio Gil los podía, pero no quiso pelear
Era inocente, y sabían que robo no por maldad
La inocencia de los pobres, se llama necesidad
Dicen que fue su delito soñar con la libertad
No aguantarse la injusticia y alzarse al monte nomas
Tal vez por eso mi gente le reza cada vez más
Y hay quien dice que a la larga mi pueblo lo va a imitar
Las niñas estancieros soñaban que tu eras su paladín…
En tanto los patrones y los matones, veían visiones pensando en ti…
Dicen que San La Muerte, cuidaba de tu suerte,
Antonio Gil
Y los que te buscaban, si te tiraban, no te pegaban,
Antonio Gil
Correntino ité, gente fiel de más,
Si te alzaste fue, por tu libertad.
Bravo cuimbaé, limpia sangre avá,
Moriste en tu ley, por la libertad.
Más información de Julián Zini.
Se titula “Injusta Condena” y dice así:
En esa cruz del camino
mojón de vida y de muerte
siempre estuvo un espinillo
custodio fiel de tu muerte.
El viento acunó banderas
enastadas en tacuaras
y en esas rojas lumbreras
tu pueblo reza ante el ara.
(Estribillo)
Te ofreciste al Redentor
para aliviar sufrimiento
y ver tu pueblo contento
en un milagro de amor.
Antonio Gil te llamabas
gaucho noble de alma buena
tu vida se vio tronchada
por una injusta condena.
La letra es de la poetisa mercedeña María Luisa Paiz.
La música de Roberto Galarza.






